Una ruta Slow Driving por la costa asturiana

  •   06/06/2019

Si hace poco os hablábamos en el blog de una nueva tendencia a la hora de viajar como es el slow driving, en este post volvemos a hacerlo para proponeros una ruta por el norte de España, más concretamente por Asturias.

Ahora que el verano está a punto de llegar, seréis muchos los que estéis buscando un plan para disfrutar durante las vacaciones. Y qué mejor que hacerlo con esta ruta slow driving de Llanes a Cudillero. ¡Ganas de disfrutar y dejarse llevar a la maleta porque comienza nuestro viaje!

Aproximadamente una hora y media en coche es lo que separa a estas dos localidades asturianas pero el camino, y eso te lo aseguramos, no podrás hacerlo sin hacer paradas. Lo bueno del slow driving es que el viaje dura lo que tú quieras que dure y las paradas son totalmente personalizadas al plan que quieras llevar cada día. Y la ruta que te proponemos hoy tiene de todo: playas impresionantes, ciudad, vistas maravillosas, mucha naturaleza y, sobre todo, buena gastronomía.

Después de visitar el precioso pueblo de Llanes y conocer alguna de sus impresionantes playas, (no dejéis de visitar la Playa de Torimbia) nuestra propuesta como siguiente parada es Ribadesella. Allí el plan más famoso por excelencia es hacer el descenso del Sella, una forma de ponerle aventura a vuestra ruta slow driving.

De ahí, os proponemos ir a descubrir la majestuosidad de los Picos de Europa. Desde Ridadesella ponemos rumbo a Cangas de Onís. Una vez visto su maravilloso e histórico puente y cogido fuerzas con unas buenas fabes, toca subir al Santuario de Covadonga para admirar la grandeza de la madre naturaleza. Desde ahí podréis subir a los Lagos de Covadonga y hacer una de las varias rutas a pie de la zona.

Nuestra siguiente parada es la villa marinera de Lastres donde, aparte de dar un paseo por sus empedradas y empinadas calles, te recomendamos visitar el Museo Jurásico de Asturias.

Seguimos nuestra ruta hacia Gijón, donde podréis disfrutar de su increíble oferta de ocio y acabar dando un paseo y disfrutando de las mejores vistas de la ciudad al atardecer desde el parque situado en el Cerro de Santa Catalina.

El final de nuestra ruta sería Cudillero. Su faro y su anfiteatro son paradas obligatorias pero lo que verdaderamente te recomendamos es disfrutar de un agradable paseo por sus callejuelas salpicadas por casas de colores y olor a mar.

En este artículo hemos enumerado una serie de paradas imprescindibles, pero no le diríamos que no a ese mirador que de repente aparece al otro lado de la carretera o a ese camino medio escondido que indica la presencia de un faro. ¡Esa es la magia del slow driving!

 

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